noviembre 05, 2017

EL DESAFÍO DE LOS CELULARES EN LAS AULAS FRENTE A LAS COMPETENCIAS TIC DE LOS PROFESORES

Entre los desafíos que afronta la educación con la constante evolución de la tecnología de la información y la comunicación (TIC) en este Siglo XXI, y la popularización de los teléfonos inteligentes (Smart phone), se podría decir, que es el pandemonio de algunos profesores. Especialmente aquellos que vienen resistiéndose al nuevo paradigma tecnológico digital y que carecen de las competencias TIC necesarias para integrarla en los procesos de enseñanza aprendizaje.

Podemos observar que las distracciones de los alumnos en las clases anteriormente con las técnicas y recursos tradicionales, sin las TIC, ahora con las tecnologías móviles se han incrementado estrepitosamente. Con tales tecnologías pueden acceder a innumerables aplicaciones para el ocio, que a veces algunos profesores no son capaces de encontrarle ciertas utilidades didácticas.

En el caso de la República Dominicana, según el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), hay 8.588.672 líneas de teléfonos móvil prepago y postpago y 6.468.195 cuentas de Internet (Informe de agosto 2017). La Oficina Nacional de Estadística (ONE, 2015) en un estudio, con una muestra de 94.268 individuos de 5 años en adelante, arrojo que el 86.9% usa teléfono celular y el 52,9% tiene acceso a Internet. Si a estos datos les agregamos las ofertas de paquetes de datos para Internet que hacen las compañías telefónicas y las zonas de libre acceso WIFI, el profesorado debería considerar este fenómeno de una forma distinta.

Muchos países y centros educativos, en particular, han adoptado medidas para regular el uso de los celulares en el aula. Algunos les exigen a los alumnos que lo depositen en un lugar antes de entrar al aula, para evitar diversas distracciones y males que pueden entorpecer el proceso educativo en el contexto estudiantil.

La pregunta que nos compete hacernos es ¿Qué hacemos con los celulares en las aulas? ¿Prohibirlos o aceptarlos? Para responder a este dilema proponemos dos sugerencias que podría ser útil para enfrentar este desafío en el contexto educativo.

Desarrollar una metodología que integre las tecnologías móviles

Las metodologías para la integración de las tecnologías móviles, las cuales incluyen las tabletas, IPad, lectores de libros digitales, etc., cada vez dejan de ser menos novedosas, aunque cada contexto exige nuevas técnicas de aplicación. Hay muchos escritos sobre el tema, incluyendo el planteamiento de la UNESCO sobre las oportunidades que ofrecen en cuanto a la capacidad de movilidad y a la que ya le han denominado con el nombre m-learning (aprendizaje electrónico móvil), que es una dimensión del e-learning y juntos forman parte de las TIC en la educación.

Con la integración del m-learning el escenario educativo se reconfigura y tanto los alumnos como los maestros entran en una dinámica de aprendizaje de mayor escala. Los alumnos Pueden estudiar desde cualquier lugar y tener informaciones con más rapidez. Por su parte, los maestros pueden guiar y monitorear el proceso de aprendizaje de los alumnos más eficientemente y a la vez, disponer de innumerables aplicaciones educativas que sirven de soporte a los contenidos curriculares.

Las competencias TIC de los profesores es fundamental

En muchas ocasiones las dificultades de la educación radican en las competencias de los profesores y su aptitud para mantenerse actualizados, no en la capacidad de aprendizaje o la atención de los alumnos. Y el caso de las TIC, ha sido notable la resistencia de muchos profesores, en muchas partes del mundo, para apropiarse de estas herramientas que pueden potenciar el aprendizaje de los educandos y hacer la clase más atractivas y enriquecedoras.

El profesorado necesita superar las competencias TIC básicas para que puedan lidiar con las estrategias del m-learning. Si un profesor todavía es dependiente de los métodos tradicionales y no a ha dado el salto al paradigma tecnológico educativo, ver un celular en el aula sería una abominación para la tranquilidad de su espíritu rezagado en su antiguas y obsoletas técnicas.

Hay muchas formas como los profesores pueden aprovechar las tecnologías móviles en las aulas, desde crear grupos colaborativos hasta el uso de aplicaciones educativas destinadas a estas tecnologías. Aunque cabe destacar, que una de las actividades más importantes que debe realizar el profesor es la creación de una planificación efectiva antes de iniciar la docencia para lograr la integración de los alumnos en los contenidos de la asignatura.

Por último, aprovechar los avances de las tecnologías ha sido una tarea intrínseca de la educación desde ante que se inventara la escritura y la imprenta. Porque ahora vamos a evitarla, si podemos usarla para conducir a las futuras generaciones para que extraigan lo mejor de ellas.

Este artículo fue publicado en el periódico Hoy: http://hoy.com.do/el-desafio-de-los-celulares-en-las-aulas-frente-a-las-competencias-tic-de-los-profesores/

Humanista, filósofo de la tecnología, la ciencia y el arte. Con insteres en los temas de actualidad que promueven el desarrollo humano, sostenible y creativo.

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Manuel Made
www.manuelmade.com
Santo Domingo, R. D.